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A ciegas por la vida

Hugo Lafuente / alpinismo  / A ciegas por la vida
Toubka Hugo La Fuente

A ciegas por la vida

¬ŅTe imaginas correr por el desierto del Sahara?

¬ŅCu√°ntas veces has deseado correr por el desierto sabiendo que ser√° algo incre√≠ble? ¬ŅY si a eso le a√Īades el plus de a√Īadirle hacer una cumbre preciosa desde la que se ve el desierto que has recorrido?

De pel√≠cula, ¬Ņno? ¬°De pel√≠cula de locos! ¬°De locos por salir de su zona de confort y explorar las posibilidades que les ofrece la Vida en cada una de sus maneras! Y es que esto que vas a leer ahora mismo es una peque√Īa muestra de lo que un equipazo humano pudo compartir con dos incompletos en toda regla: el alpinista invidente mexicano Rafa Jaime y nuestro embajador m√°s vac√≠o, Juan Dual, ultrero valenciano que casi sin tripas corre por todo el mundo.

Cierra los ojos e imagínate en medio de las dunas, te cae una gota de sudor por la mejilla, el sol cae sobre tu cogote y los pasos van avanzando, uno tras otro en busca de un horizonte que siempre juega al despiste y se hace inalcanzable, como queriendo vacilarte por mucho que los kilómetros vayan sumándose en tu reloj GPS.

Est√°s corriendo con estos 8 personajes que unas horas antes apenas se conoc√≠an y se encuentran en un aeropuerto, se meten en un coche y tras 7 horas de loca conducci√≥n, se echan a dormir en una jaima bereber nerviosos por lo que vivir√°n los pr√≥ximos d√≠as. 100 kil√≥metros por el desierto del S√°hara en 3 etapas y semi suficiencia y el ascenso al Toubkal, techo del norte de √Āfrica con m√°s de 4000m.

Las sombras se cotizan caras, los descansos y el agua, las miradas c√≥mplices y la oportunidad de convertirte en lazarillo de un invidente que ha tenido las narices de convertirse, desde hace a√Īos, en alpinista, corredor y speaker motivacional tras haber superado en su infancia dos c√°nceres a nivel ocular que le hicieron perder la vista pero no la curiosidad de ver y descubrir el mundo con otra mirada. La interior y la de los sentidos que t√ļ y yo nos dejamos atr√°s. Olfato, tacto, o√≠do y gusto. Se convierte en un maestro con cada paso que da esquivando piedras, trepando y bajando dunas, durante 100 kil√≥metros por el medio de la nada m√°s absoluta en la que nos encontramos con nosotros mismos.

Las sombras, el agua y los descansos se cotizan caros…

Si ya alucinamos cuando vemos c√≥mo una persona invidente tiene que ir esquivando todas las dificultades en un medio controlado como son nuestras ciudades, ¬Ņqu√© demonios hace este hombre aqu√≠? ¬ŅQu√© necesidad? Si ni siquiera la gente con la que va corriendo puede controlar qu√© pueda suceder puesto que est√°n en lo m√°s grande de la nada. Justo por eso mismo est√° aqu√≠, corriendo a tu lado. Record√°ndote que lo imposible es dif√≠cil, que cuesta, pero que la recompensa es enorme siempre que tratas de buscar marcar tu propio camino, no ese que est√° pensado que debas marcar.

Corremos con √©l apoyado en nuestro hombro siendo sus ojos y cont√°ndole los obst√°culos y eso nos hace apreciar a√ļn m√°s un paisaje que nos cautiva y nos har√° so√Īar, a√ļn estar rotos de cansancio, durante el resto de nuestra vida. Noches durmiendo al raso con un cielo lleno de estrellas en medio del desierto que nos sorprende con sus habitantes. Los cr√≠os salen a correr a nuestro encuentro y pasamos a ser la atracci√≥n del d√≠a. Los raros visitantes que acompa√Īar un poco a ver si cuela y les cae algo de chocolate o alg√ļn dulce a cambio de unos cuantos d√°tiles que nos ofrecen reci√©n bajados de las palmeras. Qu√© f√°ciles son las cosas cuando nos acordamos de reducirlas a lo m√°s b√°sico. Intercambio de cosas que tenemos unos y otros, ¬°un par de sonrisas y a seguir cada uno su camino!

Y esto es lo que hace con su vida nuestro otro incompleto. Juan Dual, que anda corriendo por el mundo sin colon, recto, est√≥mago ni ves√≠cula biliar tras un buen pu√Īado de cirug√≠as en las que va luchando para prevenir el c√°ncer. Adem√°s, ahora corre con un poliz√≥n en su ri√Ī√≥n derecho, Totoro, un tumor que est√° pendiente de extirpar. Nos lo cuenta con una sonrisa como medio de loco, pero de loco serio. De esos que saben que lo de vivir es ahora y que m√°s vale apretar los dientes, saber sufrir un poco y seguir avanzando, que el premio est√° siempre a la vuelta de la esquina en las m√°s sorprendentes formas.

El t√≠o, no tiene suficiente con ir control√°ndose con el agua que bebe, c√≥mo se siente y la comida que como pod√©is imaginar es algo bastante cr√≠tico para √©l. Vamos corriendo y nos va curando los pies cuando se nos van llagando (porque √©l, de tanto que va por ah√≠ haciendo el bestia ya tiene pies de hobbit y no hay manera de que se le destrocen) o controlando los niveles de deshidrataci√≥n mir√°ndonos mear o preguntando. Estudi√≥ enfermer√≠a hace a√Īos y lo lleva por dentro, lo de cuidar y lo de dejarse cuidar.

Nos cuenta sus aventuras, su manera de vivir al día y nos recuerda que la muerte es algo que está ahí desde el primer momento y que hay que tenerle respeto pero no temerla y por tanto, disfrutar de la vida que tenemos y que elegimos cada uno. Unos con su traje en la oficina, otros vendiendo fruta y el de más allá en un juzgado o en un coche de policía. No importa. Nos va recordando que, sea lo que sea lo que estés haciendo, trates de disfrutarlo al máximo, centrado en ese instante. Es lo que, al final, importa.

Hemos dejado el desierto atr√°s y estamos ganando altura. Nos conocemos de apenas 4 d√≠as y nos queremos y odiamos como una familia que lleva junta d√©cadas. Es incre√≠ble, pensamos todos por dentro, que algo as√≠ suceda. ¬ŅPor qu√© esto no pasa en nuestro d√≠a a d√≠a? ¬ŅQu√© estamos dejando escapar? Esto lo resolveremos cada uno por dentro con m√°s esfuerzo de lo que pens√°bamos puesto que vamos perdiendo ox√≠geno a la vez que ascendemos por las laderas del Toubkal, donde haremos noche en un refugio, gastaremos bromas con los ojos postizos de Rafa y nos emocionaremos compartiendo sensaciones de los d√≠as pasados entre las arenas. ¬°Creo que hemos llorado todos antes de ir a dormir!

Y más que lo haremos de cansancio al llegar a la cima, emocionarnos con la salida del sol a 4160 metros de altura viendo a lo lejos el terreno que hemos estado recorriendo por separado a veces, juntos siempre. Casi ninguno de nosotros ha estado antes tan alto y es emocionante. Una manera preciosa, increíble, de cerrar un reto vital más que hemos podido superar ayudándonos, llevándonos de la mano literalmente.

Cerramos los ojos, guiados por Rafa y olemos la ladera del Toubkal, escuchamos el susurro del viento y del arroyo que baja unos cientos de metros más abajo. Pisamos con calma y midiendo el sendero y lo hacemos más nuestro gracias a esa necesidad de trasladarle la información de los obstáculos que hay que superar y de repente, hemos regresado al aeropuerto.

¬ŅHa sido un sue√Īo? Los pies y el cansancio, las marcas del sol en la cara y labios dicen que no, nuestra cabeza quiere decir lo contrario.

Hemos superado juntos decenas de horas en entornos completamente extra√Īos y dif√≠ciles, hemos crecido juntos. Y nos sonre√≠mos al buscar el abrazo de despedida. Sabemos que las dificultades que vayamos encontrando en el d√≠a a d√≠a, tras esta incre√≠ble experiencia, van a ser enfrentadas de otra manera. Ser√°n duras, obvio. Pero tendremos otro esp√≠ritu con el que verlas y solucionarlas. Un esp√≠ritu de desierto y monta√Īa.

Un espíritu que nos llevará a ir a ciegas por la vida.

Hugo Lafuente

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