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Expedición a México

Hugo Lafuente / alpinismo  / Expedición a México

Expedición a México

UltraHuachi 80k y ascenso a Iztaccíhuatl 5230m y Nevado de Toluca 4680m

El día 23 de enero a las 23:55 salía nuestro avión hacia CDMX, esta vez con la buena compañía de Edu (vende pisos) y Juan (hombre bolsa). Llegamos a las 04:30 de la mañana hora local, allí nos esperaba Aby Zamora del Team Salomon México, para llevarnos a Huachinango el lugar donde se disputaba la carrera. Un vez allí, desayunamos una sopa picante, y unas tortas con mil cosas por encima y picante y a continuación fuimos a dar un gran abrazo a nuestro amigo Orlando, organizador de Frogs Trail México, la persona que hizo posible que estuviésemos corriendo allí. Tras un poco de charla dimos un paseo por ese hermoso pueblo mágico, hicimos una visita a la Santa Muerte y caminamos por los mercados locales.

Ya se acercaba la hora de el briefing así que decidimos ir al hotel una ducha y a la plaza donde nos juntamos  más de 500 personas. Una vez explicadas las rutas y las precauciones empezaron a presentar a toda la élite mundial y nacional, como Jason Schlarb, Pau Capell, Sheila Avilés, Larry, Andris Ronimoiss, Nayeli de la Torre, y algunos de los raramuris como Juana, Mario y Santiago Ramirez. Ahí llegó la sorpresa cuando dijeron mi nombre y subí al escenario con los mejores del mundo, no entendía muy bien qué hacía ahí, pero me dio tal “subidón” que decidí  salí a comerme la carrera. A las 3:00 de la madrugada sonó la alarma para desayunar o más bien intentarlo porque los nervios se habían apoderado de mí.

Empezábamos a correr a las 4:00, ya en la salida hacen la cuenta atrás y empezamos a “correr” por decir algo, madre mía dije, me he confundido y me he apuntado a un 10k de asfalto? El caso que respire, me relaje adapte mi ritmo y seguí, a lo que mi reloj pita el primer kilometro a 4:15, pero mi sorpresa no fue esa, si no que miré hacia atrás e iba el último, al poco tiempo consigo juntarme con UltraAnita, una crack con la que compartí unos 35 kilómetros donde nos reímos mucho, nos caímos, nos contamos media vida entre carcajada y carcajada,  la verdad al día siguiente me dolía más la barriga de reír que las piernas de correr,  aunque el circuito era bestial, era un parque de atracciones para corredores, tenía cascadas de agua, toboganes de barro, lianas de espinas, e infinidad de cambios radicales de paisajes que parecía un sueño, como si de repente estuvieras en otro lado corriendo, ha sido la carrera más bonita de mi vida hasta ahora junto con el desierto del Sahara. Quiero volver, esos paisajes se han grabado a fuego en mi mente.

El resultado de la carrera es lo de menos pero ya que no se dio mal del todo os lo cuento jajaja, quedé el 13 de la general con un tiempo total de 13 horas 9 minutos y 8 segundos, lo di todo la verdad, no estaba en mi mejor momento deportivamente hablando pero eso me hace tener más ganas de volver.

Después de estos dos días tan intensos y tan ajetreados nos teníamos que ir para la ciudad de México para ascender el primer volcán el Izta, así que llegamos, preparamos la mochilas de asalto,  nos duchamos dimos un paseo para estirar las piernas  y cenar algo y descansar para volvernos a levantar de nuevo a las 3 de la madrugada y ponernos en marcha para iniciar el ascenso, pero cuál fue nuestra sorpresa, que el popocatépetl que es un volcán activo que está pegado al Izta decidió despertarse y entrar en erupción justo 45´antes de comenzar nuestro ascenso, esto nos hacía perder dos días para que todo estuviese más tranquilo y la nube tóxica hubiese desaparecido un poco, el tiempo nos ponía contra las cuerdas, y solo nos quedaban dos días para subir los dos volcanes programados.  Aún así aprovechamos el día y decidimos ir a la basílica de la Guadalupe y pedir que la montaña nos protegiese y nos cuidase igual que nosotros lo haríamos con ella, y tras completar la visita con un buen paseo turístico nos fuimos nuevamente a descansar y soñar que al día siguiente pudiésemos subir.

Amanece un nuevo día y está esperándonos nuestra guía Marín para llevarnos, tras dos horas de coche aparcamos levantamos la cabeza y allí estaba “La mujer dormida” el Iztaccíhuatl con sus 5230 de altura que íbamos a intentar ascender en un día, una locura y mas para nosotros que en mi caso vivo en Guadalajara que esta a 600metros Edu que vive en Vallecas que no distará mucho la altitud y Juan que era el que mejor lo tenía porque vivía en un refugio de montaña a 2.200 metros. Iniciamos la expedición y al poco Marín el guía nos para y nos pide que nos arrodillemos de cara a la mujer dormida, empieza a rezar y a pedirle que nos guie nos proteja y nos cuide nuevamente, al terminar la oración todos teníamos lagrimas en los ojos, estábamos muy emocionados pero las lagrimas de Marín eran diferentes, más tarde entendimos por qué.

Tras un par de horas caminando llegamos al primer punto donde paramos a comer algo, beber y abrigarnos un poco ya que salimos con frío, pero contra mas alto mas frio y más aire venia, seguimos caminando y llegamos a la segunda parada, (os recomiendo que veáis los videos para que entendáis esas paradas y qué nombre tenían esos lugares), dos horas más y tercera parada, ya se notaba bastante la altitud y parecía que fuésemos borrachos, uno de los principios del mal de altura no era mucho pero ya estábamos a 4200 y lo notamos (levemente), en uno de esos instantes hablando de la cruz de Guadalajara, un lugar que han puesto ese nombre en memoria de unos pequeños alpinistas que desgraciadamente fallecieron en la  expedición,   Marín  explotó y decidió contarnos porque esas lágrimas tan diferentes en sus ojos, tras 27 años como guía compartiendo pasión y clientes con su padre, hacía justo un año que había fallecido, fue en el Pico de Orizaba y delante de sus ojos una mala pisada le hizo deslizar por el hielo sin posibilidad de frenar ni que le frenaran, lo que le llevó como dicen los alpinistas a la cumbre más alta, desde entonces no había vuelto a ir a la montaña por este motivo, cuando terminó de contarnos esta historia todos nos quedamos petrificados sin saber muy bien lo que decir a lo que nos abrazamos e intentamos arrancarle una sonrisa y regalarle esa cumbre a su padre, (fue algo que hizo que esa cumbre sea todavía más especial)  continuamos el camino y llegamos al refugio de los 100, una pasada y lugar con unas vistas increíbles pero difícil de permanecer allí ya que se registran vientos de entre 120 y 130 kilómetros hora, tras un breve descanso en el refugio, Marín nos confesó también  que ni en sueños hubiese pensado que llegaríamos  hasta allí en tan poco tiempo viniendo de vivir en un lugar con tan poca altitud, nos levantó el ánimo y seguimos ascendiendo una pared de unos 400 metros impresionante y de repente, bum, llegamos a las ruinas del antiguo “igloo” donde se veía unos de los cráteres del volcán, todavía tengo esa imagen en la cabeza como si estuviese allí, ya habíamos llegado arriba, solo nos faltaban unos metros para coronar pero la pena que no llevamos el material necesario para poder cruzar el glaciar de  hielo negro que nos separa del punto más alto, pero nosotros lo contamos como si hubiésemos llegado. Como anécdota Dualcillo también se sinceró con Marín y le dijo que estaba vacío por eso lo de hombre bolsa, no tiene estómago, colon, recto ni vesícula, pero bueno allí estaba con nosotros y este sorprendido mientras le enseñaba las cicatrices de su abdomen.

El tiempo se nos echaba encima y bajamos casi sin parar sin ningún percance, volvimos a parar en el mismo punto de inicio para pedir a la montaña que nos cuidase, para dar gracias de haberlo conseguido, caminamos unos minutos más y el coche un fuerte abrazo nos dimos y nos fuimos a devorar, nos moríamos de hambre y de sed, ya con los depósitos cargados y tras el largo viaje llegamos donde estábamos alojados a las 00:30 de la madrugada, y teníamos que buscar la estrategia para subir  el volcán  en unas horas y que nos diese tiempo a llegar al avión, la montaña es impredecible pero habíamos ido a “jugar” y así lo hicimos, dormimos un par de horas y vino a buscarnos Lorena, una mujer imparable deportivamente hablando con varios records guinnes en su posesión, ella fue la que nos llevo al Nevado, un volcán precioso donde hicimos una ascensión muy parecida, primero la oración para que todo saliese bien, y empezar a caminar, hacíamos paradas cortas pero necesarias para comer y resguardarnos del frio, el viento era muy fuerte y la cosa se empezaba a poner muy mal, estábamos casi en la cima solo nos separaban unos 200 metros, pero teníamos muchas dudas de que hacer, en ese momento decidimos Juan y yo adelantarnos un poco para ver las posibilidades de llegar, mientras Lorena y Edu se quedaban resguardados en unas rocas, Lorena presenta los primeros síntomas de hipotermia, teníamos que medir muy bien cada paso que dábamos,  tan solo conseguimos avanzar unos 70 metros y de aquella manera por no decir reptando, las rachas de viento superan los 100 kilómetros por hora  y estábamos en una cresta muy expuesta,  teníamos las nubes entre nosotros, no conseguíamos ver bien y todo era ya muy peligroso, tomamos la decisión prudente aunque dolorosa de darnos la vuelta y quedarnos a las puertas de la cima, pero conseguimos llegar sanos y salvos abajo, NO perdimos el avión y a día de hoy podemos disfrutar del abrazo de nuestros seres queridos y los volcanes siguen ahí por si en otra ocasión volvemos.

El viaje fue muy emocionante, y cuando acabe toda esta pesadilla del virus, organizaremos otro viaje muy divertido al cual espero que os sumeis. Un abrazo gracias por tus minutos para leerlo y si lo compartes me harás muy feliz.

Hasta pronto.

Hugo Lafuente

Comments:

  • Orlando
    12/04/2020 at 15:57

    Increíble mi Hugo !! Qué gusto conocer a los tres mosqueteros jiji !!! Grandes tipos grandes amigos !!! Espero vernos muy muy pronto

  • Verónica
    12/04/2020 at 20:04

    Impresionante experiencia pues se agradece este proyecto y su fin sobretodo por la calidad humana de personas que lo formáis dándolo todo y disfrutando el proceso y compartiendo esos momentos con todos os hace todavía mejores.Gracias. Por muchos más Adelante!

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